Farenheit 451

FARENHEIT 451 es la temperatura a la que el papel se enciende y arde. Profético título el del clásico de RAY BRADBURY, en el que Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento. El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros.

RAY BRADBURY nos presenta una sociedad civilizada y feliz, todo entretenimiento, no hay dolor, de una manera similar a los mundos de 1984 (George Orwell) y Un mundo feliz (Aldous Huxley). Dijo Kingsley Amis: «Fahrenheit 451 es el más convincente de todos los infiernos conformistas». FARENHEIT 451 es una novela de ciencia ficción repleta de componentes reales, llena de trampas ficticias.

Farenheit 451 ofrece la historia de un sombrío y horroroso futuro, en el que está terminantemente prohibido leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag esta prohibido pensar: porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza… Es un pequeño universo trágicamente mágico.

“ Al escribir esta novela corta pense que escribía un mundo que pense aparecer dentro de cuatro o cinco décadas. Pero una noche, en Berverly Hills, hace solo unas semanas, se cruzaron conmigo un hombre y una mujer que paseaban con un perro. Me quede mirándolos, estupefactos. La mujer llevaba en la mano una radio del tamaño de un paquete de cigarros, con una antenita temblorosa. Salían del aparato unos alambres que terminaban en un cono insertado en la oreja derecha de la mujer. Allí iba ella, olvidada del hombre y el perro. Escuchando vientos lejanos, murmullos y gritos de folletines musicales, caminando como sonámbulo, y el marido que bien podia saber estado alli, la ayuda a subir y bajar las aceras. Esto no era un hecho nuevo en nuestra cambiantes sociedad”. Palabras del propio BRADBURY.

Temas contradictorios que chocan constantemente entre sí: la felicidad ciega, la inquietud por saber, la rutina diaria, el aplastante individualismo, la soledad, el temor al cambio… Porque mientras que no sepamos lo vacía que está nuestra vida, todo marchará bien, sin pensar. Una novela para disfrutar y reflexionar.