EL RETRATO DE DORIAN GRAY es la célebre novela del escritor inglés OSCAR WILDE. La novela cuenta la historia de Dorian Gray, joven retratado por el artista Basil Hallward, quien queda enormemente impresionado su belleza física. Charlando en el jardín de Basil, Dorian conoce a Lord Henry Wotton, un amigo de Basil, y empieza a cautivarse por la visión del mundo de Lord Henry, en el que “lo único que vale la pena en la vida es la belleza, y la satisfacción de los sentidos”. Al darse cuenta de que un día se desvanecerá su belleza, Dorian clama, desea tener la edad del cuadro que Basil pintó de él para siempre. El deseo de Dorian se cumple, a lo que posteriormente lo lleva a serie de actos de libertinaje y perversión; el retrato sirve como un recordatorio de los efectos de cada uno de los actos cometidos sobre su alma, con cada pecado el cuadro se va desfigurando o envejece.
El mito de Fausto más la utopía de la eterna belleza se dan la mano en EL RETRATO DE DORIAN GRAY. OSCAR WILDE se describe con sarcasmo no en uno, sino en los tres protagonistas de la novela: Dorian, Basil y Henry. WILDE se burla sin tapujos de la clasista sociedad británica obsesionada por poseer, olvidando los valores morales, a través del protagonista y su retrato.
El estilo elegante de OSCAR WILDE se traduce en largas y recargadas descripciones y pensamientos que reconducen una y otra vez la historia. Brillante, meticuloso, agudo, sorprendente, irónico, mordaz, crudo, sin paños calientes. El cinismo de Wilde contrasta con la vanidad que destilan los diálogos de la novela. La novela está repleta de citas, frases y dichos ingeniosos y ocurrentes.
Una reflexión sobre la condición humana y el narcisismo, sobre nuestros deseos de ser jóvenes y bellos por toda la eternidad. EL RETRATO DE DORIAN GRAY ha sabido reflejar con acierto las miserias humanas, que perduran a través del tiempo, el bien y el mal, lo esencial y lo superficial.
