EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS, de John Boyne nos presenta un pequeño misterio: no querer revelar su argumento, para que el lector lo descubra por sí mismo. Solamente nos menciona al protagonista: Bruno, un niño de nueve años que se muda con su familia a una casa junto a una cerca. Y añade: “Cercas como ésa existen en muchos sitios del mundo, sólo deseamos que no te encuentres nunca con una. Por último, cabe aclarar que este libro no es sólo para adultos; también lo pueden leer, y sería recomendable que lo hicieran, niños a partir de los trece años de edad”.
Con el inevitable recuerdo de Anna Frank y su maravilloso diario, El niño con el pijama de rayas trata un tema tristemente clave y doloroso en nuestra historia reciente como es el Holocausto. No desde un punto de vista histórico, ni desde un punto de vista adulto. El irlandés John Boyton crea un asombroso éxito de ventas con un libro de 200 páginas que se lee de un tirón, con un lenguaje simple y directo, como su pequeño protagonista.
Sin un gran alarde de creatividad literaria, John Boyton ha creado un libro único e inolvidable, cuya fuerza y magnetismo enganchan al lector desde la primera página. El universo del pequeño Bruno está muy logrado, una mezcla de dura realidad y de inocencia ingenua apta para niños y mayores.
Esa es la trampa: los personajes son totalmente maniqueos: malos perversos y buenos excelentes. Como lo son los mayores para los niños. El lenguaje es simplista, igual que nuestro protagonista y, más que inocente, cándido. Para el lector adulto en ocasiones resultará previsible y poco probable, así como ese final tan brusco, fulminante y a la vez simple… Como Bruno. Pero es efectivo; nos hemos metido de lleno en la historia y no se puede dejar hasta terminarla.
EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS es un libro imperfectamente emotivo, altamente efectivo y con un mensaje para pensar. En realidad no pasa nada, no hay sorpresas… quizá es la metáfora de nuestra ciega realidad. El lector es el que decide.
